Diario Palentino
«La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
Karl Popper
Difusión de artículos y textos académicos de Psicología
«La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
Karl Popper
En la batalla para averiguar qué causa las enfermedades mentales, los científicos están indagando cada vez más en los factores genéticos. Para el periodista de la BBC James Longman, cuyo padre se quitó la vida luego de sufrir esquizofrenia, es una cuestión muy personal. Este es su testimonio.
A menudo me dicen que me parezco a mi padre, que tengo sus gestos y sus hábitos. Es algo que me enorgullece. Pero también es algo que me preocupa porque él tenía esquizofrenia, y cuando yo tenía 9 años él se quitó la vida.
Después de dos semanas particularmente malas, mi padre prendió fuego a su apartamento en Londres y se arrojó por la ventana.
Algunos de los detalles de su vida y de su muerte solo han quedado claros al revisar su historia. Múltiples intentos de suicidio, paseos en Londres en bata de baño, el hech de que escuchara voces…
Más información:
BBC Mundo
«La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
Karl Popper
La Psiconeuroinmunología, como disciplina relativamente reciente, podemos definirla como aquella que estudia la relación entre los Procesos Psíquicos, el Sistema Nervioso, el Sistema Inmune y el Sistema Endocrino del cuerpo humano desde una perspectiva multidisciplinar (Psicología, Neurociencia, Farmacología, etc.)
Podemos remontarnos a la antigua Grecia en busca de sus origines. Hipócrates clasifica el temperamento en diferentes tipos, melancólico, colérico, sanguíneo y flemático, constituyendo su “Teoría de tipos”. En ella Hipócrates, mantiene que el cuerpo humano está compuesto de cuatro sustancias llamadas humores: bilis negra, bilis amarilla, flema y sangre. Los hombres según la distribución de estos humores podrían ser clasificados en:

Posteriormente Galeno, asigna un fundamento biológico a cada uno de estos tipos de persona, basado en estos cuatro fluidos. Así la apatía del flemático es consecuencia de la influencia de la flema, la tristeza del melancólico como exceso de la bilis negra, el entusiasmo del sanguíneo, causado por la fuerza de la sangre y la irritabilidad del colérico como predominio de la bilis amarilla.
Fue Papai Pariz Ferenc, médico, escritor húngaro del siglo XVII, quien repite algo similar a lo manifestado por Hipócrates siglos antes. Papai, mantenía que cuando cuerpo y humores no se encuentran en armonía, la mente esta desequilibrada, apareciendo la melancolía, por el contrario el equilibrio hace que la mente este tranquila y el cuerpo sano.
En 1926 los investigadores rusos Metal´nikov y Chorine del Instituto Pasteur de Paris, descubren como la intensidad de la inflamación en unos conejillos de indias podía ser reducida mediante condicionamiento, lo que les llevo a pensar que el sistema inmunológico actuaba como un sistema defensivo. A pesar de este descubrimiento, la psiconeuroinmunología aún seguía siendo una disciplina ignorada.
Posteriormente en el Dr. George Solomon, puede ser considerado como uno de los primeros científicos en documentar las relaciones entre el cerebro y el sistema inmunológico, siendo importantes sus trabajos de investigación en la década de 1960, sobre los efectos psicológicos en la artritis reumatoide. (sinopsis historia, Segundo Congreso Virtual Psiquiatría 2001).
Son muchos los estudios publicados en torno a psiconeuroinmunologia y el proceso salud enfermedad. Las situaciones de estrés interpretadas por cada individuo pueden generar sentimientos de cólera, rabia, depresión, activando procesos bioquímicos en el cerebro (hipotálamo hipófisis, glándulas suprarrenales) que generan una supresión del sistema inmune, provocando el desarrollo de distintas enfermedades.
La interacción entre factores externos (virus, sustancias toxicas, bacterias, etc.), factores internos (emociones, factores genéticos), factores psicosociales dan como resultado la enfermedad. Esta interacción tiene lugar a través del sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico. El artículo que se expone a continuación bajo el título “Psiconeuroinmunología: conexiones entre el Sistema Nervioso y el Sistema inmune”, publicado en la revista Suma Psicológica Volumen 15 Nº 1 del año 2008, por los autores. Victoriano Ramos Linares, Raúl Rivero Burón, José Antonio Piqueras Rodríguez, Luis Joaquín García López y Luis Armando Oblitas Guadalupe, expone de forma breve la organización del Sistema Inmune y el Sistema Neuroendocrino y a su vez como estos se relacionan con el Sistema Nervioso y sus influencias de unos sobre otros, repasan la bibliografía que relacionan el Sistema Inmune con la depresión y finaliza con las aportaciones que puede hacer la Psicología como terapia.
Enlaces: Artículo y Videos de Discovery Channel
Psiconeuroinmunología
«La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
Karl Popper
Hay una vieja frase: “Hechos son amores y no buenas razones”. El amor, de cualquier tipo, pasional o filial, sólo tiene relevancia cuando se transforma en hechos que benefician al otro. A un hijo nuestro amor nos lleva a preocuparnos por su educación, su salud y su seguridad. Algo similar podríamos decir del amor pasional. En ambos casos, no solo se proveen necesidades tangibles sino también psicológicas.
El sentimiento, el proceso mental sobre el cual descansa el amor, ese arrugamiento del corazón y mariposeo del estómago, el tener en la mente los buenos deseos, sólo le sirve a quien lo posee, pues al ser amado, tal sentimiento le llega expresado o sólo le es visible en forma de conductas. No podemos “ver” ese sentimiento si no llega expresados en palabras, en hechos, o incluso en sacrificios.
Más información:
El espectador blog
«La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
Karl Popper
Recuerdo la primera vez que vi hace ya muchos años, como un joven que compartía conmigo una charla sobre primeros auxilios, cayó desmayado. Sorprendidos algunos de los que allí nos encontrábamos, observábamos como momentos después, el chico recobraba el conocimiento de manera natural.
¿Qué le ocurría entonces a aquel joven que momentos antes y en perfectas condiciones, acudía con total normalidad a una conferencia, para que ante el simple hecho de mostrar diapositivas y material medico que contenia jeringuillas, agujas, sangre etc., perdiera la conciencia?
Sencillamente, este joven padecía de una fobia específica, una fobia a la sangre, la Hematofobia.
Pero ¿qué es lo que produce que una persona pierda el conocimiento? El desmayo o síncope vasovagal, tiene lugar por una disminución del flujo sanguíneo en el cerebro. Esta disminución hace que la persona que lo sufre, pierda la conciencia durante unos minutos para posteriormente recuperarla de forma espontánea. La activación del nervio vagal, provoca una dilatación de los vasos sanguíneos y esto a su vez provoca una bajada de tensión que dara lugar al desmayo.
El manuscrito expuesto a continuación, publicado en la revista Clínica y Salud en el año 2014, a cargo de los autores Luis Pinel y Marta María Redondo bajo el título “Abordaje de la hematofobia y sus distintas líneas de investigación” trata el tema de esta fobia específica, revisa las investigaciones más actuales sobre ella y analiza las variables que pueden dar lugar al desmayo, agrupando los diversos estudios en tres líneas de investigación: la sensibilidad al asco, el rol de hiperventilación y el sesgo atencional.
La palabra Hematofobia formada por las raíces griegas Hematos (sangre), Phobos (temor) y el sufijo –ia (cualidad), significa un temor irracional a la sangre, produciendo conductas de evitación y/o escape ante situaciones relacionadas con este fluido, así como a heridas y agujas.
El DSM V (Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales), enumera los criterios diagnósticos para la fobia específica, la codifica 300.29 (F40.23) Sangre-inyección-herida y como factores de riesgo y pronostico, menciona como las personas con fobia a la sangre-inyección muestran una tendencia singular para el sincope vasovagal (desmayo) en presencia del estímulo fóbico.
Respecto a las demás fobias existentes la Hematofobia, produce patrones semejantes de evitación y/o escape frente a estímulos que generen miedo (sangre, distintos tipos de animales, violencia), ansiedad anticipatoria (anticipación de consecuencias desagradables), pero será el patrón de respuesta bifásica la que la hará diferente a las demás.
Este patrón caracterizado por un incremento de la respuesta cardiovascular ante la presencia de sangre agujas y otros, produce un aumento de latido cardiaco, de la presión arterial y la frecuencia respiratoria, para justo después disminuir de forma brusca, dando lugar a la aparición de nauseas, palidez cara, sudores y en ocasiones los desmayos.

Interesante, el repaso histórico sobre la evolución de las distintas teorías que tratan de explicar el desfallecimiento provocado por este tipo de fobia. Así se menciona como esos signos presentes justo antes de la aparición del desmayo (respuesta bifásica) fueron obviados durante muchos años por los investigadores y como en la actualidad a raíz del estudio de Graham Kabler y Lunsford en 1961 Vasovagal Fainting A Diphasic Response, esta teoría es hoy la más acertada aun no habiendo consenso sobre las causas que provocan la aparición del sincope.
Y por tanto son estas diferencias de opinión sobre las causas que provocan el desmayo, lo que ha llevado a los investigadores a abordar diferentes hipótesis que han sido agrupadas en tres líneas de investigación:
La sensibilidad al asco, ha sido una de las variables más investigadas a la hora de señalar una influencia en el origen de la fobia a la sangre. El asco, ha sido entendido como una predisposición individual de la persona para experimentar este tipo de emoción cuando un individuo se enfrenta a una serie de estímulos aversivos.
En función de los estudios publicados, se procede a realizar una división (relación de trabajos) en dos grupos diferenciados
La falta de consenso existente a la hora de abordar esta variable, hace que el papel desempeñado por la sensibilidad al asco respecto a este tipo de fobia, no está nada claro, debiendo realizarse futuros diseños experimentales.
Se entiende por hiperventilación, el incremento del ritmo respiratorio, debido a distintas causas, produciendo un decremento de los niveles de anhídrido carbónico en sangre.
Para los defensores de esta línea de investigación, este descenso de los niveles de anhídrido carbónico por debajo de 30 mmHg s, produce una serie de alteraciones en el cerebro humano (hipocapnia, vasoconstricción cerebral y dilatación periférica) que pueden llevar a la pérdida de conocimiento.
La conclusión a la que llegan los autores del presente artículo respecto a esta línea de investigación, es que si bien no se puede confirmar el rol de la hiperventilación en pacientes con este tipo de fobia, los estudios señalan que la hiperventilación si influye de manera clara y directa en la etiología del problema. Por tanto una intervención que ayude a restablecer el patrón respiratorio puede ser crítica a la hora de evitar el desmayo.
El sesgo atencional es entendido como una predisposición de nuestra atención hacia el procesamiento de un determinado tipo de información. Para Vuilleuimer, el ser humano esta biológicamente diseñado para procesar las amenazas antes que los estímulos positivos aunque esa predisposición no sirva para localizar y movilizar los recursos que pongan fin al problema.
Sera pues esta nueva línea de investigación basada en el papel del sesgo atencional la que trate de relacionar esta predisposición con la fobia. Asi, esta hipótesis sugiere que aquellos sujetos con una capacidad extra para localizar aquellos estímulos relacionados con su patología, interpretados como potencialmente amenazantes, activan una serie de mecanismos que conlleva una estrategia de evitación, manteniendo el problema a largo plazo.
A pesar de la multitud de trabajos existentes que verifican la existencia del “sesgo atencional” en pacientes con este tipo de fobia, esta línea de investigación no ha sido desarrollada suficientemente, debiendo reforzarse esta línea de investigación en futuros estudios.
Los trabajos realizados, se dividen entre aquellos que constatan la existencia del sesgo atencional en pacientes con fobia a la sangre y otros estudios cognitivos sobre las implicaciones del sesgo atencional a largo plazo en pacientes fóbicos (se relacionan los estudios publicados).
En el presente articulo y con el objetivo de abordar los distintos tratamientos aplicados en la actualidad para este tipo de fobia, los autores revisan la información disponible y los clasifican en tres: a) técnicas conductuales b) procedimientos cognitivos c) otras técnicas.
Parece pues, que aún queda mucho camino por recorrer y serán futuras investigaciones las que puedan confirmar o no, la relación causal entre estos factores y el desfallecemiento que se produce en los casos de Hematofobia.
Enlaces:
Articulo «Abordaje de la Hematofobia»
«La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
Karl Popper
La relación entre el temblor esencial y la enfermedad de Parkinson es una cuestión digamos un tanto añeja dentro de la comunidad científica. Hasta hace años estas dos patologías parecían ser independientes, pero las evidencias actuales muestran que ambas parecen estar relacionadas.
El temblor esencial, es el temblor más común que existe. De acuerdo con la International Essential Tremor Foundation, este parece afectar a unos 10 millones de personas en los Estados Unidos y según esta misma Fundación, el 4% de las personas lo padecen al llegar a la edad de 65 años. En nuestro país el 5% de los ancianos presentan este tipo de temblor.

Por otra parte el Parkinson, es una enfermedad producida por la muerte de neuronas de la sustancia negra, encargadas de la producción de un neurotransmisor como la dopamina, cuya función será el correcto control de los movimientos. En España, la prevalencia se situa en torno al 1.5% de los mayores de 65 años.
Los síntomas asociados a la enfermedad de Parkinson podríamos resumirlos en: temblores, rigidez muscular, bradicinesia (lentitud de los movimientos voluntarios y automáticos, falta expresión en la cara, escritura lenta y pequeña), anomalías posturales, anomalías al andar, trastorno del equilibrio, trastorno del sueño, además de otros problemas asociados.
El artículo Labiano-Fontcuberta A,Benito-León J. Temblor esencial y enfermedad de Parkinson: ¿existe una asociación? Rev Neurol 2012; 55: 479-89, aborda de manera critica y desde distintos puntos de vista la relación existente entre estas dos patologías.
La revisión mostrada en el artículo, expone con detalle como los resultados obtenidos parecen confirmar una relación mayor de los esperada entre ambas patologías.
Los principales estudios que apoyan una relación entre el temblor esencial y la enfermedad de Parkinson, son los siguientes:
La relación entre temblor esencial y enfermedad de Parkinson, se remonta a estudios clínicos realizados en los años 90. Su frecuencia resultó mayor de la esperada pero su estimación fue considerada leve. Posteriormente resultados de estudios realizados evidenciaron una mayor incidencia de la enfermedad de Parkinson en el seguimiento de personas que padecían temblor esencial
Resumen de estudios
Los resultados obtenidos hasta el momento desde el punto de vista genético, parecen sugerir que ambas patologías comparten una susceptibilidad genética común, pero por el contrario aún no se ha encontrado una base genética vinculante entre ambas enfermedades.
Resumen de estudios
Desde el punto de vista clínico, la principal vinculación entre ambas enfermedades es el temblor. La característica clínica del temblor esencial es el temblor. Este puede ser postural (mantener brazos extendidos), cinético (comer, escribir), intencional (dirigido a un objetivo, llevar dedo-nariz).
Pero en la enfermedad de Parkinson, el temblor característico es un temblor que aparece en reposo, sin contracción muscular.
Resumen de estudios
La utilización de la imagen del sistema dopaminergico es muy habitual en el estudio de los trastornos de movimiento. Tal y como dijimos al inicio, el transportador de la dopamina (con funciones para el correcto control de los movimientos), es considerado un marcador de la integridad de las neuronas dopaminergicas, cuya disminución es importante en aquellas enfermedades que cursan perdida de neuronas de la sustancia negra, como es la enfermedad de Parkinson.
Resumen de estudios
Y por último
Hasta hace poco, los estudios anatomopatologicos del temblor esencial, eran totalmente desconocidos . Louis et al en el año 2005 identificaron en un estudio post morten de un paciente con temblor esencial, presencia de cuerpos de Lewy en el locus coeruleus.
Posteriores estudios confirman que una cuarta parte de los pacientes con temblor esencial presentan estos cuerpos de Lewy.
El articulo concluye admitiendo que en la actualidad, el debate entre las comunidades científica y médica sigue enfrentado y así a la vista de los resultados expuestos, determinados autores se postulan claramente a favor de la asociación entre el temblor esencial y la enfermedad de Parkinson. Por contra existen médicos que niegan tal asociación.
Si bien se admite que una mayoría de pacientes con temblor esencial no desarrollaran una EP, los estudios actuales, parecen mostrar que un subgrupo de estos, podrían evolucionar hacia un trastorno parkisoniano.
Se necesita pues adicionales estudios que puedan predecir de manera más precisa la conversión del temblor esencial en una enfermedad de Parkinson y por tanto queda aún mucho camino por recorrer en el estudio de esta grave enfermedad.
A continuación os dejamos el enlace al artículo y otros
Enlaces:
Articulo pdf
Diagnostico diferencial E. Parkinson
Federación española Parkinson
«La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
Karl Popper
Existe, algo así, como un acuerdo ampliamente aceptado entre psicólogos al afirmar que la personalidad puede categorizarse en cinco rasgos: La apertura a la experiencia, la extraversión, la agradabilidad, la minuciosidad y el neuroticismo.
Según los expertos estos rasgos son «relativamente estables» después de la edad de 30 años.
-Pero hay posibilidades de cambiarlos. No es que estén grabados en una piedra. Las personas poseen un gran potencial para desarrollar su personalidad y extenderla más allá. No somos víctimas de nuestra biología ni de nuestra biografía -dice Brian Little desde la Universidad de Cambridge. Little es profesor de investigación del Departamento de Psicología de esa universidad y además es autor del libro «Me, myself, and us: The science of personality and the art of well-being» (que podría traducirse como: «Yo, yo mismo y nosotros: La ciencia de la personalidad y el arte del bienestar»)…
Lee más en:
Economía y negocios online
«La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
Karl Popper
El autismo es un trastorno neurológico que afecta a toda la vida de la persona que lo padece. Presenta unas características propias que restringen la capacidad de comunicarse y relacionarse con los demás.
Los criterios diagnósticos para esta enfermedad han evolucionado a lo largo de la historia y asi podemos ver como en la primera edición del DSM Diagnostic and Statistic Manual of Mental Disorders (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales) en el año 1952, este trastorno fue clasificado bajo el término de «esquizofrenia infantil».
En la actualidad este mismo manual, en su última edición DSM V publicada el 18 de Mayo del año 2013, sustituye la definición de “trastornos generalizados del desarrollo” realizada en su edición anterior DSM IV, por el término “trastorno del espectro autista”, calificación incluida a su vez dentro de otra aún más amplia como es la de “trastorno del neurodesarrollo”.
La conducta autolesiva, muy presente en las personas que padecen este tipo de trastorno, es en un principio muy difícil de entender, pues para nosotros resulta extremadamente complicado interpretar, como otra persona procede a causarse así misma distintas lesiones que varían en su intensidad. Por tanto estamos ante una práctica que no todas las veces responde a un problema o a un síntoma de enfermedad mental, pero que cuando esta tiene lugar en personas que sufren un trastorno del espectro autista, su explicación, las causas no parecen ser sencillas ni fáciles de entender.
El artículo que presentamos a continuación, escrito por Paula-Pérez I, Artigas-Pallares J. bajo el título de “Vulnerabilidad a la autolesión en el autismo” y publicado en la Revista de Neurología en el año 2016, aborda este complicado comportamiento, diferenciando las autolesiones relacionadas con trastornos del neurodesarrollo de aquellas vinculadas a otros trastornos mentales.
Los datos parecen reflejar como entre la población que padecen este tipo de trastorno, aproximadamente un 50% de los mismos, se hieren de diferente forma alguna vez a lo largo de su vida y un porcentaje elevado de estos lo hacen de manera repetida y con intensidad. Estos datos, reflejan el interés por tratar de entender este comportamiento anti natura, a fin de ayudar tanto a quienes padecen el autismo, a sus familias y a los distintos profesionales en un último intento por tratar de disminuir o eliminarlo.
Para tratar de centrar el problema y diferenciar estas autolesiones en personas que padecen autismo de aquellas que padecen otro tipo de trastornos psiquiátricos, los autores enumeran las características diferenciadoras entre unos y otros pudiendo citar entre otras:
Trastorno espectro autista
Otros tipos de trastornos
Su explicación, tal y como se menciona más arriba, es difícil y no parece ser única. En el intento de acercarse al problema y alojar cierta luz que pudiera ayudar a entender el ¿Por qué? , el artículo expone varias hipótesis.
Procesamiento sensorial atípico
La primera de las hipótesis, mantiene que los niños con autismo, presentan una menor sensibilidad al dolor. La mayor producción y liberación de endorfinas cuando se autolesionan, hace que se genere un efecto anestésico a corto plazo y por tanto una menor percepción del dolor.
La segunda de las hipótesis, sostiene que a través de una autolesión repetitiva, la persona con trastorno autista, busca de manera activa una estimulación propioceptiva (capacidad de sentir la posición relativa de las pares corporales), y táctil, siendo esta búsqueda de la estimulación somatosensorial la que pudiera acabar en la práctica de autolesión.
Alteraciones de la comunicación
Son muchos los estudios que relacionan la práctica de autolesionarse en el autismo con las alteraciones de la capacidad de comunicarse con los demás, de expresar sus deseos, sus necesidades etc. Por tanto esta hipótesis sostiene que a mayores niveles de dificultad para establecer comunicación, mayores niveles de autolesión aparecen en los niños con trastorno.
Problemas médicos
Se ha observado también, como los dolores de cabeza o infecciones de oído en los niños con autismo pueden ser factores que contribuyan a la aparición de comportamientos como golpearse la cabeza con los puños o darse cabezazos. Esta hipótesis que relaciona la aparición de estos dolores con la autolesión, parece justificarse sobre la base de la incapacidad para establecer una comunicación directa y de forma sencilla expresar lo que le está ocurriendo.
Interesante también la hipótesis planteada por el Dr. Timothy Buei, pediatra gastroenterólogo del Hospital de Massachusetts, que sugiere que los dolores provocados por diversos problemas gastrointestinales en los niños con autismo, pueden tener relación con la aparición de comportamientos como la agresión o la autolesión.
Desregulación emocional
Esta hipótesis parece sugerir como las personas que sufren este trastorno, presentan mayores problemas a la hora de regularse emocionalmente, lo que les generará un mayor afecto negativo y un aumento de crisis nerviosas.
Para ello se parte de la premisa de que estas personas presentan también otro tipo de trastorno como es la ansiedad, relacionada con la conducta autolesiva como respuesta refleja a los altos niveles de estrés. La aparición de sobrecarga cognitiva y sensorial parece ser un rasgo habitual lo que les provoca una desregulación emocional. Una vez se produce esta desregulación a consecuencia de la alta reactividad emocional, su vuelta a su línea base se produce de manera mucho más lenta. Por tanto se valora la posibilidad de que muchas de las personas afectadas, puedan encontrar en la autolesión una forma de regulación emocional.
Las hipótesis aquí planteadas, parecen mostrar como las personas con autismo presentan una mayor vulnerabilidad a manifestar un comportamiento autolesivo y por tanto la intervención con estas personas, deberá abordar las casusas que lo provoca, mediante la aplicación de técnicas que ayuden a reducir la tensión, regular la ansiedad, comunicar el color, ayudar a sentir el propio cuerpo, aliviar la alexitimia, etc.
Puede decirse por tanto, que es la autolesión una estrategia inapropiada para gestionar distintas situaciones que provocan un sentimiento molesto o agobiante para la persona afectada y por tanto ante la incapacidad para comunicar estas situaciones, seremos nosotros quienes tengamos que identificar las causas que la provocan, para a continuación proponer alternativas mucho menos dañinas.
Enlaces:
Vulnerabilidad a la autolesión en el autismo
Confederacion autismo España
«La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
Karl Popper