La misteriosa desaparición de los niños Sodder

Nos encontramos en, en Fayetteville, West Virginia, en la Nochebuena de 1945, George y Jennie Sodder la habían celebrado en compañía de nueve, de sus diez hijos.

Se había hecho tarde y Jennie decidió que ya era hora de que los niños se fueran a la cama. Como decimos estamos en época Navideña y los niños suplicaron a su madre que les dejara quedarse jugando un poco más a lo que Jennie accedió llevándose a la únicamente a su hija más pequeña.

Jennie se encontraba ya dormida cuando el teléfono la despertó y al contestar, una mujer le pidió hablar con alguien que Jennie no conocía, por lo que le dijo a la señora que hablaba desde el otro lado del hilo telefónico, que lo sentía mucho pero que se había llamado al número equivocado y colgó, fue entonces cuando se percató de que la casa estaba en llamas, e inmediatamente comenzó a dar gritos llamando a su marido e hijos para que salieran de la casa..

Cuando George salió de la casa se percató de que cinco de sus hijos estaban todavía en el interior y aunque intento lo imposible para volver a entrar en la vivienda no lo logró.

A la mañana siguiente la policía después de inspeccionar los escombros de la casa informaron que por mas que habían buscado no se encontró ningún resto humano, declarando el Juez a pesar de todo que los niños, sin duda alguna, habían fallecido como consecuencia del incendio.

Después de sólo una investigación de dos horas llegó a la conclusión de que el fuego se inició por un cableado defectuoso. George sostuvo que eso no podía ser, porque acababa de obtener de hecho un nuevo cableado y las luces habían seguido encendidas durante un tiempo después de que el fuego se iniciase.

George y Jennie siempre creyeron que sus hijos habían sido secuestrados y que no se encontraban en el interior de la vivienda cuando se declaró el incendio, que según ellos había sido intencionado, para cubrir la escena del crimen.

Hubo testigos y rumores que sostenían diferentes versiones:

Alguien había visto a un hombre extraño rondando el garaje de los Sodder mientras la casa ardía.

Una mujer  afirmó haber visto a los niños en un vehículo en marcha cuando el fuego consumía la vivienda.

Otra mujer de una estación de autoservicio a 50 millas al oeste de la casa Sodder dijo, más tarde, haber visto a los niños la mañana después del incendio y haberles servido el desayuno. Según ella, se fueron en un vehículo con placas de Florida.

Un experto médico involucrado en el caso declaró que sería muy poco probable que todos los restos fuesen destruidos en un incendio de manera tan rápida.

Aunque la mayoría de la gente cree que los niños Sodder perecieron en el incendio  y que los Sodder simplemente se negaron a aceptarlo. También hay quienes creen que los niños fueron secuestrados y llevados a Italia.

Los rumores y extraños testimonios son infinitos. Que 5 cadáveres se quemaran hasta hacerse polvo y desaparecer, es tan poco creíble, que se dio fiabilidad a todas las declaraciones que asomaron con posterioridad. ¿Fue la llamada a la madre la noche del suceso una casualidad?

20 años después del incendio, los Sodder recibieron una foto en el correo sin un remite. Parecía ser de uno de los niños que murieron en el incendio, Louis. De hecho, en la parte posterior fueron escritas las palabras, “Louis Sodder. Yo amo a hermano Frankie. Ilil muchachos. A90132 o 35.” Los Sodder comenzaron a investigar de nuevo, pero fue en vano. ¿Se trató de una broma de mal gusto?
Cuando los padres Sodder murieron, sus hijos y nietos continuaron la investigación. La niña más pequeña y última sobreviviente Sodder, Sylvia, tiene ahora 69 años, y sigue sin creer que sus hermanos murieran en el incendio. Quedó así en el aire el halo de misterio sobre si los niños pudieron ser secuestrados y el incendio provocado para cubrir las huellas del secuestrador. Una incógnita que sigue sin resolverse y que nos deja con una última pregunta: ¿vosotros qué pensáis de este misterioso caso?

Enlaces:
Desparición de los niños Sodder
Historias de los niños Sodder

 

Afcionado a la lectura y a la escritura os dejo aquí, con mi cajón de sastre.

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