General

Edward Mordrake, el hombre de las dos caras

 

Edward Mordrake, fue un hombre que poseía una cara en la parte posterior de su cabeza. Esa cara no podía  ni comer ni hablar, aunque podía reír y llorar.

Edward rogó a los médicos que le extirparan esta «cabeza diabólica» porque, según él, le susurraba por las noches: “nunca duerme, pero me habla siempre de cosas tales que solo pueden oírse en el Infierno. Imaginación alguna puede concebir las tentaciones espantosas que pone frente a mí. Por alguna inquinidad inolvidada de mis antepasados estoy atado a este demonio – pues con certeza se trata de uno. Ruego e imploro a ustedes el destruirlo, el acabar con su naturaleza humana, incluso si ello fuera causa de mi propia muerte”.

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09-Covid-19 · Noticias de Psicología

Un trastorno colateral al Covid-19: La hafefobia

Ha sido el año 2020 un “Annus horribilis” con la llegada a nuestras vidas de un nuevo patógeno, que parece estará para desgracia de todos nosotros, por tiempo ilimitado amenazándonos con las múltiples consecuencias que conlleva su presencia en el organismo del ser humano. Producto de esta pandemia globalizada, todos sabemos las consecuencias que lleva aparejado el ya mundialmente conocido COVID-19, pero son otros trastornos asociados a este mismo patógeno, los que se están manifestando con una mayor intensidad, producto de una desinformación y de los innumerables mensajes a los que diariamente nos vemos expuestos sobre el contagio del virus.

Un ejemplo de esto, son las múltiples consultas que se están efectuando en torno a la hafefobia, un miedo irracional al contacto físico con otras personas, relacionado con el trastorno de la ansiedad y en concreto con un miedo irracional a tocar o ser tocado por otras personas, lo que llevará aparejado un impacto negativo en las relaciones sociales del individuo.

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General

La maldición del Great Eastern

El barco Great Eastern, fue diseñado y construido por Isambard Kingdom Brunel, y fue considerado con sus 211 metros de largo y su doble casco, como el mayor buque de su tiempo..

Su constructor tenía razones para estar orgulloso del barco y su diseño, ya que además de ser cinco veces más grande que cualquier otro buque de su tiempo, tenía un doble casco y las hojas de metal estaban separadas por compartimentos, de manera que si se producía  una colisión, sólo se inundaría el lugar donde se produjeran los daños.

EL Great Eastern, prometía grandes riquezas y prestigio a sus dueños… pero sólo les trajo desgracias y desastres

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Misterios, curiosidades

El Niño de la Caja

El 25 de Febrero de 1957, Frederick J. Bennois, un estudiante de 26 años, descubrió junto a la estrecha carretera de Susquehanna en Philadelphia,  Pennsylvania, el cuerpo desnudo de un niño de entre 4 y 6 años de edad, envuelto en una manta de franela y dentro de una simple caja de cartón que correspondía al envoltorio de una cuna de bebé comprada en la tienda JC Penney.

Cuando el estudiante descubrió el cadáver, hacía tres días que el cuerpo del desafortunado niño había sido depositado en ese lugar sin que nadie se percatara de ello.

Inmediatamente circularon fotos del rostro del chiquillo por toda la ciudad de Philadelphia, se movió cielo y tierra para intentar averiguar la identidad del niño, pero tristemente, hoy en día el caso del “Niño de la Caja” continúa sin resolverse y la identidad del niño continúa siendo un misterio.

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07-De la Conducta Alimentaria

Adición a la comida y bulimia nerviosa

A continuación os dejamos con un artículo publicado en el año 2016, en la Revista de Toxiconomias que trata de las cualidades adictivas que pueden mostrar ciertos trastornos de la conducta alimentaria, llegando a evidenciar ciertas similitudes con los trastornos por consumo de droga.

Descarga el articulo en la siguiente dirección:
Adición a la comida 

 

 

10-Otros textos

Malditas «ratas»

Hace escasos días, tuve la oportunidad de leer un artículo de Pérez Reverte titulado “Esas jóvenes hijas de puta”. Reverte, caracterizado por escribir artículos con cierto contenido “provocador”, llamó mi atención por la dureza de su título, dureza,  que poco a poco se fue diluyendo con el paso de la  lectura, a  la vez que mi sintonía con el autor parecía progresar en proporciones desmesuradas.

El tema tratado, recordado y reflejado con dureza, tuvo lugar en Gijón, ciudad que guarda mis recuerdos de  adolescente y donde la protagonista, una pobre chica,  decidió poner fin a su vida, arrojándose al vacío en un acantilado de esta bonita ciudad, tras ser acosada de manera infame por sus compañeros de clase.

Reverte, a buen seguro no dejara indiferente a nadie con la lectura de  su artículo y menos aún, aquellos que somos padres, que adoramos y deseamos los mejor para nuestros hijos,  pues solo imaginarnos  la crueldad, el infierno sufrido por aquellos jóvenes que han sido víctimas, de esas “ratas” que describe con todo su desprecio, harán retorcernos  de dolor en nuestro interior.

Por desgracia, este no ha sido un caso puntual, por desgracia esta lacra nos pone de manifiesto que el acoso escolar es un problema serio, a tenor de sus consecuencias y por desgracia la solución no parece ser nada fácil.

Bullying-Acoso-Escolar-Infografía-Portada

Sean pues esas “ratas”, esos personajes cercanos a las pobres víctimas, los protagonistas del siguiente artículo de investigación de Clara Cuevas Maria y Marmolejo Medina Maria Alejandra, Observadores: Un rol determinante en el acoso escolar, publicado en la revista Pensamiento Psicológico, Vol 14 Nº 1, 2016, pp 89-102.

En el, se analizan los roles de estos protagonistas secundarios pero imprescindibles en el acoso escolar y su especifica relevancia dentro del fenómeno. Interesante la clasificación que realiza Salmivalli de estos observadores, diferenciándolos entre:

El observador activo,  perteneciente a la red de amigos más cercanos del intimidador o quienes, sin agredir o atacar directamente a la víctima, ofrecen una retroalimentación positiva a quien acosa.

El observador pasivo, quienes tienden a mantenerse alejados, ignorando lo ocurrido y sin tomar partido a favor de las víctimas o de quienes acosan.

El observador proactivo, que cumple un papel de defensor, adoptando comportamientos claramente contrarios a la intimidación, defendiendo a la víctima, tomando partida a su favor y buscando apoyos en profesores o adultos para que se detengan los actos de acoso, logrando atenuar y disminuir el daño emocional causado por el intimidador.

No menos interesantes, son los roles ejercidos por estos observadores, que permiten señalar que una de sus características fundamentales consiste en que inevitablemente son activos con sus acciones, dado que cualquiera de ellas afecta positiva o negativamente el curso del acoso escolar. O como otra característica interesante y paradójica del rol de observadores es que al ser consultados sobre lo que piensan con respecto al fenómeno, en su gran mayoría, reconocen, desaprueban y rechazan el daño causado por los agresores a las víctimas. No obstante, su forma de actuar se encuentra en disonancia con su cognición, siendo esta una de las razones por las cuales se ha perpetuado el fenómeno del acoso.

Sabedores de que el tema aún por delicado y cruel pueda herir ciertas  susceptibilidades, la actualidad nos pone por desgracia ejemplos como este, cada cierto espacio de tiempo y por el contrario a pesar de los esfuerzos por concienciar a los diferentes protagonistas que se encuentran relacionados, la solución al problema no parece estar nada cercana.

Os dejamos a continuación el artículo, para que al menos conozcamos el rol, de otros protagonistas con enorme influencia en un fenómeno como el acoso escolar.

Igualmente ver interesante video comienzo articulo.

Observadores un rol determinante en el acoso escolar

 

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Misterios, curiosidades

El misterio del Hombre Pez de Liérganes

«Su proeza atravesando el océano del norte al sur de España, si no fue verdad mereció serlo», Así reza una placa ubicada junto a la orilla del río Miera en Liérganes (Cantabria) que recuerda la mítica historia de Francisco de la Vega Casar, más conocido como el “hombre pez”.

El 27 de enero de 1879 apareció una extraña historia en el «Semanario Pintoresco Español». El texto decía lo siguiente:

«En el pueblo de Liérganes (Montañas de Santander) nació este nadador extraordinario llamado Francisco del la Vega Casar, cuya peregrina historia, al no estar autorizada con muchos testimonios fidedignos, sería preciso desterrar al país de las fábulas. He aquí el extracto de las relaciones que hacen de este fenómeno dos testigos oculares, veraces e ilustrados.

Desde sus tiernos años manifestó este hombre mucha inclinación a pescar, a estar en el río, y una grande habilidad para nadar. A los quince años de su edad paró con el objeto de aprender el oficio de carpintero a la villa de Bilbao, en donde permaneció dos años hasta la víspera de San Juan de 1764, en cuyo día se fue con otros compañeros a bañarse a la ría. Dejó su ropa con la de los demás, y nadando en dirección al mar desapareció de su vista; le esperaron pensando que volvería; pero la tardanza les hizo creer que se había ahogado, y en tal concepto se participó este suceso a su madre, que le lloró por muerto.

Cinco años después notaron unos pescadores de Cádiz, que se hallaban en alta mar, una figura al parecer humana, que se mostraba fuera del agua, y se sumergía al acercarse a ella. Deseosos de averiguar que cosa fuese, salieron otro día, y procuraron atraerle con pedazos de pan que le arrojaban a alguna distancia, observaron que los cogía con las manos y los comía. Empeñados con esto en el deseo de pescarle, creyeron conseguirlo juntando muchas redes y usando del mismo cebo, y al fin lo lograron. Lleváronle al convento de San Francisco de aquella ciudad, en donde le hicieron muchas preguntas en diversos idiomas, pero no respondió a ninguna, ni se le oyó pronunciar una palabra. De esta taciturnidad pasaron a colegir estaba poseído por algún espíritu maligno, en cuyo concepto le conjuraron algunos religiosos. Por fin, después de algunos días, pronunció la palabra Liérganes.

Con este indicio se pidieron noticias a este pueblo, y recibidas se determinó un fraile franciscano a apurar por sí la verdad de un acontecimiento tan extraordinario. Salió con el mozo, y llegando al monte llamado de la Dehesa, que dista de Liérganes un cuarto de legua, le hizo seña de que siguiese adelante y guiase. Ejecutólo de suerte que sin extraviarse un paso entró en casa de su madre. Ésta y los hermanos del nadador le conocieron al punto, haciendo con él las naturales demostraciones de cariño; pero él se mantuvo inmóvil sin corresponder a ellas en manera alguna.

Nueve años permaneció en compañía de su madre, siempre con un trastorno intelectual que se acercaba al idiotismo, siendo así que antes de su desaparición manifestaba una regular capacidad. Andaba siempre descalzo. Tabaco, pan, vino eran las únicas palabras que pronunciaba, pero sin propósito. Si se le preguntaba si lo quería, no contestaba. No solicitaba la comida, pero si se la ponían delante o si veía comer y se lo permitían, comía y bebía mucho de una vez, y después no volvía a hacerlo en tres o cuatro días. Si se le mandaba llevar algún papel de un pueblo a otro de los conocía antes de irse, lo ejecutaba con gran puntualidad, y siempre silenciosamente. En una ocasión le enviaron a Santander con un papel para un caballero de este pueblo, y no hallando el barco de Pedreña se arrojó al mar, y pasó a nado una legua que hay de travesía desde este embarcadero a Santander. Mojado como salió entregó el papel. El sujeto a quien iba dirigido le hizo secar para poder leerlo, y aunque le preguntó cómo estaba de aquella suerte, no respondió nada. Por el mismo rumbo volvió puntualmente la contestación. Iba a la iglesia si veía ir a otros, o si se lo mandaban; pero en el templo de nada hacía caso, ni se le notaba atención alguna a la misa y demás funciones eclesiásticas.

Al cabo de los nueve años desapareció, sin que después se supiese cuál fue su paradero. No entraremos en largos comentarios acerca de esta historia.

Las dificultades que naturalmente sugiere su lectura, relativas al modo con que este hombre pudo acostumbrarse a un género de vida tan extraordinario, rompiendo la cadena de sus hábitos, y al de ejecutarse las funciones del sueño etc. Hacen sensible que su estado cercano al idiotismo haya privado de los datos necesarios para resolverlas, deduciendo consecuencias tan curiosas como interesantes. Haremos solo una observación. Este hombre conservaba fielmente la memoria de los lugares, cosa tanto mas notable, cuanto esta reliquia de inteligencia aparece casi aislada. Unida esta circunstancia a las consideraciones que ofrece su larga vida marina, ¿no haría presumir que acaso este hombre no hizo más que obedecer al gran predominio del órgano de las localidades? Cuando este órgano tiene un desarrollo excesivo la afición que tienen algunos a la vida errante y la pasión a los viajes. Los hombres que están dotados en grado eminente de esta facultad, por viajar todo lo sacrifican, fortuna, riesgos, cariño, nada les detiene, nada puede reprimir su inclinación irresistible. Por lo que hace al caso presente, nuestra presunción no pasa de mera conjetura; pero a ser fundada, ¿no podrían los frenólogos reclamar este hecho como uno de los muchos que apoyan su luminosa doctrina?».

Hasta aquí llega la historia que nos cuenta el «Semanario Pintoresco Español» con fecha del 27 de enero de 1879.

Nosotros ni ponemos, ni quitamos una coma, ¿leyenda o realidad? Decidan ustedes.

Leyenda hombre de Lierganes
Hombre pez
Misterios hombre pez

 

01-Trastorno espectro autista

Una revisión del «autismo» 70 años después de Kanner

Paula, Isabel. (2011). El autismo 70 años después de Leo Kanner y Hans Asperger. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. 32. 567-587. 10.4321/S0211-57352012000300008.

Interesante artículo el que exponemos a continuación, de  cuya lectura nos aportará una visión actual del concepto de autismo cuatro décadas después de que Leo Kanner y Hans Asperger hayan colocado sus primeras aportaciones (ver vínculos para consultar biografías).

 Han tenido que transcurrir casi cuatro décadas para que el autismo haya sido incorporado a los manuales diagnósticos y es a partir de los años 80, cuando profesionales implicados en el autismo, deciden consensuar criterios que permitirán delimitar grupos homogéneos como base para la investigación y el intercambio de conocimientos, si bien en la actualidad, estos criterios así como la ubicación nosológica ( nosología, como rama de la medicina cuyo objeto es describir, explicar, diferenciar y clasificar la amplia variedad de enfermedades y procesos patológicos), parecen estar aún lejos de ser consolidados como definitivos.

Es curioso, comprobar en el artículo, como a pesar de que las primeras descripciones relevantes sobre el autismo corresponden a los autores arriba enunciados, las características identificadas por estos en acerca de este trastorno, han existido siempre y se procede a rescatar múltiples huellas a lo largo del tiempo.

Una primera referencia escrita conocida corresponde al siglo XVI. Johannes Mathesius (1504-1565), cronista del monje alemán Martin Lutero (1483-1546), relató la historia de un muchacho de 12 años severamente autista. De acuerdo con la descripción del cronista, Lutero pensaba que el muchacho no era más que una masa de carne implantada en un espíritu sin alma, poseído por el diablo, respecto al cual sugirió que debería morir asfixiado.

O como otra referencia, esta de mayor divulgación y polémica, la del caso del niño salvaje Victor de Aveyron, estudiado por el Dr. Jean Itard, y llevado a las pantallas de cine en 1970 en la película, dirigida por Francois Truffaud, “L´enfant sauvage”, ha generado diversas controversias entre destacados autores. Así, la escritora Harlan Lane plantea en su libro “El niño Salvaje de Aveyron”, la posibilidad del que el niño Víctor fuera autista, para posteriormente acabar rechazando esta cuestión. O como por el contrario años más tarde, la descripción minuciosa del abate Pierre-Joseph Bonnaterre, profesor de Historia Natural de la Escuela Central de Aveyron, deja claro que Víctor manifestaba deficiencias en las interacciones sociales reciprocas, incompetencias intelectuales específicas, alteraciones de la integridad sensorial y además no realizaba juego simbólico

Pero no fue hasta 1911, cuando el psiquiatra suizo Paul Eugen Bluler, con la intención de referirse a una alteración propia de la esquizofrenia, utiliza el término “autismo”, que implicaba un alejamiento de la realidad externa.

Poco después en 1923, otro psicólogo suizo, Carl Jung, introduce los conceptos de personalidad extravertida e introvertida, con lo que consigue ampliar el enfoque psicoanalítico de Freud, definiendo así a la persona con autismo como un ser profundamente introvertido.

Son estos años anteriores a Leo Kanner, en los que los trabajos desarrollados entorno al autismo, aportan interpretaciones cercanas a la esquizofrenia, o cuadros regresivos en la infancia, que hacen que las personas que padecen autismo, acudan a las consultas de psiquiatría de la época. Todo ello hasta que el propio Kanner, en el año 1943 y a través de su artículo “Autistic disturbances off affective contact” incorpora el término “autismo”, con su significado actual, siendo sus investigaciones posteriores, las que profundizan y delimitan el trastorno denominándolo “autismo infantil precoz”, con unos síntomas cardinales: aislamiento profundo para el contacto con las personas, un deseo obsesivo de preservar la identidad, una relación intensa con los objetos, conservación de una fisonomía inteligente y pensativa y una alteración en la comunicación verbal manifestada por un mutismo o por un tipo de lenguaje desprovisto de intención comunicativa. Destacando como característica nuclear, la obsesión por mantener la identidad, expresada por el deseo de vivir en un mundo estático, donde no son aceptados los cambios.

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Interesante también consultar, como posteriormente a esta profundización de los estudios de Kanner, fueron desarrollándose interpretaciones contradictorias y como en el continente americano la incorporación de otras interpretaciones y conceptos heterogéneos, llevó a diagnosticar como niños autistas a niños con retraso mental o como el autismo dependía exclusivamente de determinantes emocionales ligados al vínculo materno.

Fueron los años 50 y 60 donde el debate generado entre la vinculación del autismo con la esquizofrenia o por otro lado el de la interpretación psicodinámica, cobro un especial interés. Y fue Kanner una vez más quien con firme contundencia realizo una separación entre autismo y esquizofrenia, pues con total conocimiento de sus pacientes, afirmó como el cuadro clínico del autismo, era tan específico que le permitía diferenciarse claramente no solo de la esquizofrenia sino de cualquier otro trastorno, siendo su aportación más genial la de intuir que el autismo es un trastorno del neurodesarrollo cuyo punto de partida era un problema en lo que Kanner denominaba “componentes constitucionales de la respuesta emocional”.

Igualmente interesante es también consultar, las diferentes conceptualizaciones realizadas en los manuales diagnósticos, como el  American Psychiatric Association el Diagnostics and Statistics Manual of Mental Disorders (DSM).

En su primera versión (DSM-I), la del año 1952, los niños que presentan características de autismo eran diagnosticados como “reacción esquizofrénica de tipo infantil”.

En la segunda, (DSM-II) del año 1968, aun sin contemplar el autismo como diagnóstico propio, es interpretado como una característica propia de la esquizofrenia infantil.

No fue hasta 1980, con la publicación del DSM-III, cuando se incorporó el autismo como categoría diagnóstica específica. Se contemplaba como una entidad única, denominada “autismo infantil”.

El DSM III-R (44), aparecido en 1987, supuso una modificación radical, no solo de los criterios sino también de la denominación. Se sustituyó autismo infantil por “trastorno autista”.

En los años 1994 y 2000 aparecieron respectivamente el DSM-IV  y el DSM IV-TR, que aunque no planteaban modificaciones sustanciales entre ellos, representaron un nuevo cambio radical. Por una parte se definieron 5 categorías de autismo: trastorno autista, trastorno de Asperger, trastorno de Rett, trastorno desintegrativo infantil y trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Además, se incorporó el término “trastornos generalizados del desarrollo” (pervasive developmental disorders), como denominación genérica para englobar los subtipos de autismo.

Por último el DSM 5 consolidará conceptualmente el autismo, sustituyendo la denominación actual de trastornos generalizados del desarrollo por la de Trastorno del Espectro Autista (TEA), lo que sin duda marcará un cambio conceptual que quizás sea el camino de inicio de un itinerario hacia una interpretación radicalmente distinta de los trastornos mentales.

 Os dejamos para que podáis descargar este mencionado artículo, donde con apreciable claridad, realiza una revisión del concepto “autismo” desde su origen hasta nuestros días, así como un interesante video realizado sobre este tipo de trastorno.

Consulta el artículo:
El autismo 70 años después de Kanner y Asperger

 

 

 

 

 

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