Comprender la dislexia

Fue el Dr. Adolf Kussmaul, de origen alemán (ver biografía), con una producción científica excepcional y diversa, uno de los primeros estudiosos de la Psicología del recién nacido.

Kussmaul, allá por el año 1877 diagnostica lo que podría considerarse el primer caso de dislexia, al que denominó como “ceguera verbal”, cuando observó a un paciente que había perdido su capacidad lectora a pesar de conservar la visión, la inteligencia y el lenguaje.

Desde ese momento, han sido muchas las denominaciones que ha recibido el término dislexia , siendo en orden cronológico las siguientes: Ceguera verbal, Ceguera verbal congénita, Dislexia congénita, Estrefosimbolia, Dislexia específica, Alexia congénita, Alexia del desarrollo, Dislexia constitucional, Dislexia del desarrollo y por último la reflejada en el manual DSM V que pasa a enmarcarla dentro de los “trastornos específicos del aprendizaje” con dificulatades en la lectura ( dislexia como término alternativo utilizado para referirse a un patrón de dificultades del aprendizaje que se caracteriza por problemas con el reconocimiento de palabras en forma precisa o fluida, deletrear mal y poca capacidad ortográfica. Si se utiliza dislexia para especificar este patrón particular de dificultades, también es importante especificar cualquier dificultad adicional presente, como dificultades de comprensión de la lectura o del razonamiento matemático).

Esta variedad en cuanto a las definiciones, mantenida a lo largo de los últimos cien años, nos da una clara muestra de que la dislexia ha estado en un continuo debate y aun en la actualidad, este no parece haberse acabado.

La característica  propia de este trastorno y según el mismo manual antes mencionado, es un rendimiento en la lectura, esto es en la comprensión, velocidad o precisión de esta, por debajo de lo esperado en función de la edad cronológica, del coeficiente de inteligencia y de la escolaridad propia del individuo.

Las investigaciones han mostrado según Soriano (2004) que dicho trastorno es crónico con un impacto educativo más allá del aprendizaje lector. Este déficit y según el mismo autor, se mantiene durante toda la vida y sus consecuencias varían desde la edad escolar hasta la adultez. Así el adolescente disléxico mostrara dificultades en el campo de la ortografía (confusiones, omisiones, separaciones arbitrarias, inversiones) mientras los adultos presentaran una menor fluidez y precisión al leer.

La alta prevalencia de este trastorno entre la población infantil 5-10% y según algunos estudios hasta un 17%, supone una interferencia significativa en el rendimiento académico o en ciertas actividades de la vida cotidiana que requieran una habilidad para la lectura tanto durante la infancia como en la edad adulta.

Dado el importante número de casos reconocidos, es muy interesante para padres, profesores, educadores en general, reconocer a una edad temprana este problema ya que un porcentaje elevado, se manifiesta a la edad de 2- 3 años, si bien en la mayoría de estos, los rasgos anticipatorios son inexistentes y serán la existencia de otros miembros en la familia un dato interesante a tener en cuenta para un posterior diagnóstico.

Desde el punto de vista neurológico, los estudios realizados parecen mostrar, como los disléxicos funcionales, aquellos que muestran problemas para leer pseudopalabras; trastorno de la lectura en método no léxico, presentan problemas durante el desarrollo del cerebro antes del nacimiento y por tanto la dislexia no es aprendida.

En cuanto a su etiología u origen, los resultados indican que este trastorno tiene un claro componente hereditario, localizándose sus genes en los cromosomas 15 (13) y 6 (14), por tanto un niño cuyo padre sea disléxico, presentará un riesgo de padecer dicho trastorno ocho veces superior al de la población media.

Os dejamos unos interesantes enlaces que tratan el tema si bien la bibliografía al respecto es muy extensa

Enlaces:
Madrid con la dislexia
Manual dislexia Junta Andalucia
Dislexia, detección, diagnóstico
Dyswebxia, textos más accesibles para personas con dislexia
Neuropsicología de los trastornos del aprendizaje

“La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos”

Karl Popper

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